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Habitar con propiedad

por Laura Cesarco Eglin

Está leyendo. No sé
qué le dice un árbol a ella
un árbol en la calle donde vive, la copa
en el segundo piso, ella en el tercero
verde desde ahí vive. Entre las ramas
la pelota cae fácil; la media azul demora
un poco más. Le calcula tres horas
con el viento de abril hasta madurar.
Ese es el recorrido al piso. Un damasco
con el contexto del árbol en el fondo es
más jugoso porque está pronto para ella
desde la copa, un intermedio, como todo.
Lo que se mira bien se lleva al medio
de ahí sale la tinta para decir árbol
que corra en los dedos las huellas
de la corteza, empieza a definirse un artículo.
El acercamiento

Laura Cesarco Eglin es una poeta y traductora de Uruguay. Es la autora de dos libros de poesía, Llamar al agua por su nombre (Mouthfeel Press, 2010) y Sastrería (Yaugurú, 2011), así como de una plaquette, Tailor Shop: Threads (Finishing Line Press, 2013), con poemas de ella traducidos con Teresa Williams. Sus poemas y traducciones han sido publicados en revistas literarias en EE. UU., Inglaterra, México y Uruguay. Sus poemas también son parte de la sección de «Mujeres Uruguayas» de Palabras Errantes, Plusamérica. Su poesía y traducciones han sido nominadas dos veces al premio Pushcart.

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las canciones que nos desconciertan

por Diego Mariño Sánchez

a Fernando Vales

¿Por dónde se va al centro? Dudas tirantes
agarran por las extremidades al X. Mi
conciencia se dilata y de pronto es pequeña
como un piojo ¿Qué sentido tiene todo esto?
Te pido por dios que me des un beso. La soledad
me ha convertido en un desierto. Vacío, sin
contenido, asciendo como el calor –vibrante– para
volver –húmedo– a precipitarme sobre la arena
ardiente. Tumba y cielo. Cielo y tumba. Tumbas
de mis XX . Tumbas bautismales para mis
glóbulos oculares tejidos en púrpura y oro. Tumbas
ovaladas para mis pensamientos. Ruinas
y edificios de nueva planta. Mi cuerpo plagado de
bancos!? Plantaciones eléctricas!? Sigo preguntando
por el centro, pero no hay ningún nativo por aquí,
a causa de la X. Sigo sin entenderlo, me siento
como un X al que generaciones de
pájaros devoran lentamente, un cachito cada nueva
primavera (¡amapolas! ¡las praderas!). Debí
eludir la cuestión tirando hacia algún barrio en la
periferia, en la zona 4 (o incluso en la 5). Pero es que me
duele en serio (¿¡cuánto falta!?). Las calles se han
convertido en cacas alargadas, tengo los ojos pringados
y tú también. Y los dos brazos, marcados como un yonqui.
Pásame la chisma esa. Jolifántame. Aforúncame.
Reconténteme. Larúlame. Atruípame. Terjúndiame.
Pintrúlcame. Cagadas como dédalos entre tus piernas,
rubia. Dame mi dosis de X por hoy. Súbete.
Atravesemos juntos los barrios de la perdición, armados
tan sólo de imaginación y del número de un tal
“Rambo” (today available). Sigamos moviéndonos
hacia las extremidades del X. Bajando
los 196 escalones en espiral. Dejando que los andenes
se nos abran como heridas de mortero en nuestras paredes
color carne. Mortero de la última guerra mundial (la septuagésimonovena) esculpiendo el paisaje de nuestras emociones ¿¡Qué va a ser de X!?
¿¡Qué va a ser de X!?

Diego Mariño Sánchez (Melide, 1979), doctor en Historia por la Universidad de Santiago (2007) con la tesis Historiografía de Dioniso, publicada por la USC. En proceso de publicación de la obra Injertando a Dioniso (edit. Akal). Co-autor de la película Diegos Gedichte (Os poemas de Diego), presentada en el CGAI en Octubre del 2007. Autor de los poemarios inéditos: pausas, depresión y poemas de los 30 años. Actualmente profesor de Historia en el Colegio Obradoiro (A Coruña) y guía oficial de turismo de Galicia.

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