Archivo de la etiqueta: Diego Mariño

en el metro

por Diego Mariño Sánchez

Liberado de todo eso (ya sabes), abierto a la fuerza por una
ventana en mi frente, sin nada a lo que agarrarme, cogido por
sorpresa por un viento borracho, sacado como una fotografía,
me siento tres minutos contados al borde de los raíles.

Monedas. Resaca marina. Tacones. Murmullos acentuados.
Pitidos.

La banda sonora es la de otras veces, pero faltan las imágenes.
Se han perdido como astronautas. Como astronautas. Las
estaciones despiden a oscuras a los viajeros, que pasan
perforando el negro con sus entrecejos erectos. Nuevos
túneles se hacen presentes, y nos deslizamos como deseos
por sus curvas. Las fotos, a penas iluminadas, forman paredes
que, según ciertos teóricos, podríamos atravesar. Al mirarlas
se revelan otras tras ellas, nuevas, seductoras como flashes
que nos ciegan y nos abren los ojos.

En el último piso, al fondo de todo, se apiña un abigarrado
ganado que pisotea la mirada, despedazándola en perfiles
de mejilla ardiente, venas de muñeca hinchada, uña reluciente
o sucia, pelo, pelo, piel, granos, grasa. Y la banda sonora que
vuelve…

el crujido irregular y escalonado de las hojas de periódico, el
bramar del metro –animal suelto en la oscuridad salvaje–, el
murmullo gangoso de las conversaciones, la percusión de los
baches.

Ya no tengo instrumentos para confirmar dónde me
encuentro o para recordar. El calor del interior, apenas
turbado por una brisa estacional y cronometrada, sumerge
los vagones del día en una olla soporífera. Brotes de memoria
emergen como burbujas turgentes, que estallan al momento y
apenas dejan una alusión indirecta a colonia barata en el
ambiente.

Todas tus emociones juntas no valen más que este instante
único (la brisa). Tu colección de banderas imperiales
cubiertas artificialmente de polvo tampoco. No lo pienses
más, todo esto se acabará pronto (ya sabes).

Diego Mariño Sánchez (Melide, 1979), doctor en Historia por la Universidad de Santiago (2007) con la tesis Historiografía de Dioniso, publicada por la USC. En proceso de publicación de la obra Injertando a Dioniso (edit. Akal). Co-autor de la película Diegos Gedichte (Os poemas de Diego), presentada en el CGAI en Octubre del 2007. Autor de los poemarios inéditos: pausas, depresión y poemas de los 30 años. Actualmente profesor de Historia en el Colegio Obradoiro (A Coruña) y guía oficial de turismo de Galicia.

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las canciones que nos desconciertan

por Diego Mariño Sánchez

a Fernando Vales

¿Por dónde se va al centro? Dudas tirantes
agarran por las extremidades al X. Mi
conciencia se dilata y de pronto es pequeña
como un piojo ¿Qué sentido tiene todo esto?
Te pido por dios que me des un beso. La soledad
me ha convertido en un desierto. Vacío, sin
contenido, asciendo como el calor –vibrante– para
volver –húmedo– a precipitarme sobre la arena
ardiente. Tumba y cielo. Cielo y tumba. Tumbas
de mis XX . Tumbas bautismales para mis
glóbulos oculares tejidos en púrpura y oro. Tumbas
ovaladas para mis pensamientos. Ruinas
y edificios de nueva planta. Mi cuerpo plagado de
bancos!? Plantaciones eléctricas!? Sigo preguntando
por el centro, pero no hay ningún nativo por aquí,
a causa de la X. Sigo sin entenderlo, me siento
como un X al que generaciones de
pájaros devoran lentamente, un cachito cada nueva
primavera (¡amapolas! ¡las praderas!). Debí
eludir la cuestión tirando hacia algún barrio en la
periferia, en la zona 4 (o incluso en la 5). Pero es que me
duele en serio (¿¡cuánto falta!?). Las calles se han
convertido en cacas alargadas, tengo los ojos pringados
y tú también. Y los dos brazos, marcados como un yonqui.
Pásame la chisma esa. Jolifántame. Aforúncame.
Reconténteme. Larúlame. Atruípame. Terjúndiame.
Pintrúlcame. Cagadas como dédalos entre tus piernas,
rubia. Dame mi dosis de X por hoy. Súbete.
Atravesemos juntos los barrios de la perdición, armados
tan sólo de imaginación y del número de un tal
“Rambo” (today available). Sigamos moviéndonos
hacia las extremidades del X. Bajando
los 196 escalones en espiral. Dejando que los andenes
se nos abran como heridas de mortero en nuestras paredes
color carne. Mortero de la última guerra mundial (la septuagésimonovena) esculpiendo el paisaje de nuestras emociones ¿¡Qué va a ser de X!?
¿¡Qué va a ser de X!?

Diego Mariño Sánchez (Melide, 1979), doctor en Historia por la Universidad de Santiago (2007) con la tesis Historiografía de Dioniso, publicada por la USC. En proceso de publicación de la obra Injertando a Dioniso (edit. Akal). Co-autor de la película Diegos Gedichte (Os poemas de Diego), presentada en el CGAI en Octubre del 2007. Autor de los poemarios inéditos: pausas, depresión y poemas de los 30 años. Actualmente profesor de Historia en el Colegio Obradoiro (A Coruña) y guía oficial de turismo de Galicia.

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publicación

por Diego Mariño Sánchez

a A.

Él se ha acostado
sobre mi cama, se
ha quitado –ayudándose
del dedo gordo
del otro pie– el
calcetín de rombos rojos
que le restaba,
se ha restregado
la espalda
contra el colchón
buscando la postura
y se ha tirado un pedo.

Diego Mariño Sánchez (Melide, 1979), doctor en Historia por la Universidad de Santiago (2007) con la tesis Historiografía de Dioniso, publicada por la USC. En proceso de publicación de la obra Injertando a Dioniso (edit. Akal). Co-autor de la película Diegos Gedichte (Os poemas de Diego), presentada en el CGAI en Octubre del 2007. Autor de los poemarios inéditos: pausas, depresión y poemas de los 30 años. Actualmente profesor de Historia en el Colegio Obradoiro (A Coruña) y guía oficial de turismo de Galicia.

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Blanco en la frente

por Diego Mariño Sánchez

Rifles blancos se balancean
al otro lado de mis muros,
que recorro interiormente cada
día –también por las noches.
Hoy alguien ha sacado una bandera
blanca a mis espaldas. Lo veo
en sus ojos, cuando me miran
atravesándome.

Sus cuerpos palpitan tiza.
Su imagen es masiva y sensual
como la noche. Pintada de blanco.
Las manos duelen en infinitos lugares
por las tardes. Preñarán mi cadáver de flores.

Mientras describo mis sensaciones
afuera no pasa nada ¡perdón! los rifles
blancos se balancean como si no pasara
nada. Se oyen ¿pájaros? No sabría decir,
los suspiros de las bocas de las manos
de los escribas apagan su sonido.

Sumergido en semen os escucho. Un murmullo procedente de
sus senos circula desde el fondo y se ramifica como un río de
sed. Por vientre y pecho (y manos). Afuera los pájaros se
comen mis gusanos, mis gominolas-babosa. Las vomito todas,
los días, las noches. ¡Que toda esta guarrada tenga que acabar!

Rifles blancos se balancean…

Diego Mariño Sánchez (Melide, 1979), doctor en Historia por la Universidad de Santiago (2007) con la tesis Historiografía de Dioniso, publicada por la USC. En proceso de publicación de la obra Injertando a Dioniso (edit. Akal). Co-autor de la película Diegos Gedichte (Os poemas de Diego), presentada en el CGAI en Octubre del 2007. Autor de los poemarios inéditos: pausas, depresión y poemas de los 30 años. Actualmente profesor de Historia en el Colegio Obradoiro (A Coruña) y guía oficial de turismo de Galicia.

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los insectos que me rodean me dicen cosas

por Diego Mariño Sánchez

hoy en madrid, sus cuerpos pequeños mudando sin cesar
entre el matorral de enfrente y los dos pinos que abren sus
ramas como ancianos inmensos. Los restos de hojas secas
sobre la hierba me traen entretanto el recuerdo de un libro
entreabierto en la hierba, un recuerdo concreto pero que no
logro plasmar, como si permaneciera (hermético, intocable)
en el interior. Los recuerdos nunca son los mismos, como las
moscas, que nunca son las mismas, ni las avispas, ni las
arañas… ni siquiera lo son las palomas que planean o se
desploman a mi lado (tan cerca). Las palomas transforman
mágicamente el espacio en el que escribo (templo
instantáneo) gracias a su vuelo de crujidos y olas de enero.
Una maravilla de verdura olfatea mis oídos como un perro
grandullón. Otro conjunto de árboles como avestruces
avanzando hace gesticular descontroladamente mi mirada.
Entretanto, pasa gente, gente con niños y con perros
pequeños o grandes. Las hojas de los árboles acompasadas
como campanillas de un bosque lejano, de donde tarda en
llegarnos el sonido. Es un lugar en el que perder algunas
metáforas (recuerdos…) nos hace recobrar esa sonrisa que
casi habíamos olvidado.

Diego Mariño Sánchez (Melide, 1979), doctor en Historia por la Universidad de Santiago (2007) con la tesis Historiografía de Dioniso, publicada por la USC. En proceso de publicación de la obra Injertando a Dioniso (edit. Akal). Co-autor de la película Diegos Gedichte (Os poemas de Diego), presentada en el CGAI en Octubre del 2007. Autor de los poemarios inéditos: pausas, depresión y poemas de los 30 años. Actualmente profesor de Historia en el Colegio Obradoiro (A Coruña) y guía oficial de turismo de Galicia.

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Siénteme ahora tú

por Diego Mariño Sánchez

En el fragor de batallas eternas o fugaces,
a caballo de saurios de piel de niebla color vino,
siento tu respiración inhumana al otro lado de mi cabeza.
Todos los sueños de miedo son reales.
La luz dispara a través de las rajitas –de pene.
Siento tu vientre gesticulando en mi boca de carmín corrido.
Tu codo, elevándose sobre tu cabeza en el gesto de
indignación,
lo siento en mi nuca, como una bola de hueso caliente.
A ti, temblando una y otra vez, una y otra vez, te siento
en la piel de adentro, en las pestañas.
Tu culo de monedita, reverso de tu sonrisa, aparece en la
arruga de la palma de mi mano.
La piel de leche de tus brazos cubre mi cuello abierto.
¡Tus gritos me golpean el pecho y hacen latir mi corazón!
El conjunto de tus partes flácidas y esclerotizadas va conmigo
cuando voy en el ascensor o por las escaleras.
Soy la habitación cerrada y oscura en la que se acumula tu
olor.
Siénteme ahora tú.

Diego Mariño Sánchez (Melide, 1979), doctor en Historia por la Universidad de Santiago (2007) con la tesis Historiografía de Dioniso, publicada por la USC. En proceso de publicación de la obra Injertando a Dioniso (edit. Akal). Co-autor de la película Diegos Gedichte (Os poemas de Diego), presentada en el CGAI en Octubre del 2007. Autor de los poemarios inéditos: pausas, depresión y poemas de los 30 años. Actualmente profesor de Historia en el Colegio Obradoiro (A Coruña) y guía oficial de turismo de Galicia.

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planificación 2010

por Diego Mariño Sánchez

al xacobeo

Viste un traje canela que le cae grande, sobre todo en las
piernas, que flotan mientras grita “las catedrales, las
catedrales!”. Mientras sostengo el volante por la parte baja
(vamos por la autopista) me expone su filosofía. Me lo tomo
a broma al principio, lleva coleta y me cae gordo. “Lo primero
es reducir la población de elefantes en la zona, sobran, sobran
por todos lados”. Se recoloca al fondo del sillón del coche,
haciéndose un sitito con las manos entre las piernas. No le
pregunto por qué. “Echaremos cabras, es sabido que las
cabras lo pacen todo… Las dejaremos día y noche con dos
perros pastores, dos mastines, se criarán entre las cabras”.
Ahora sí le pregunto ¿por qué?, y me responde por medio de
una alegoría –la alegoría de la vaca, la vaca de la riqueza, la
familia, del amor, la tierra, el cielo nublado, la explotación
sostenible de los recursos. La conversación gana en interés, lo
percibo en el color de su traje, en los campos que se abren a
ambos lados de la carretera. “La clave es la incorporación de
una web al diseño del nuevo espacio, mi cara aparecerá en
cada parcela, entre la hierba”. Le pido que me lo defina. “Es
simple, un sistema global, es decir, una feria –mi gran
vocación”. Los árboles barren con sus hojas las ventanas, y el
coche parece un bosque, un bosque cinematográfico. Su
sonrisa se abre como un cajón (las encías), “promoviendo un
paisaje Euro, articulado por El Camino, a través de La
Interacción”. Trato de mirarlo y sólo veo los cantos sudados
de sus manos aprisionadas entre las rodillas. Las ramas pasan
ingrávidas sobre nosotros. “Consiste en generar remolinos
de hojas secas con aspiradores colocados tras las cámaras.
Ella cruzará vestida con una sábana blanca y se esconderá en
el maizal”. Surge instantáneamente la imagen de ella, se
reproduce, una y otra vez en mi cabeza, como desde el
interior de una humareda. Sus manos abandonan por
sorpresa las piernas, se elevan raudas y descienden solemnes,
trazando un tejado a dos aguas. Lo miro. Más allá, a través del
cristal, el cielo nublado. “Necesitamos gente, más gente.
Colocaremos a varios a modo de postes luminosos, a ambos
lados de la pista”. Le pregunto curioso si es por una razón
puramente estética, y me responde que ya lo ha visto en otras
fincas, que el sol se refleja, variopinto, en el plástico de las
botellas. Dejamos por un momento el tema de lado, al ver
pasar a un motorista en un vehículo lunar, completamente
cubierto de barro. Quiero describírselo asociándolo con la
imagen exacta, pasando la palabra como un hilo a través de su
ojo, pero no paro de decir cosas que “sólo tienen ligeramente
algo que ver”. Se ríe sardónicamente y, sin mirarlo siento, en
mi propio rostro, cómo dobla la comisura del labio hacia
arriba. Hacia arriba: así
“Pero también es posible planteárselo de otra forma, otro
mundo, un gran hueco, nos estacionaremos alrededor con los
buses contratados, y colocaremos los amplificadores detrás,
en la fachada de la catedral”
“Un mundo donde las rías se sigan abriendo hasta la meseta
del alma, plana y elevada, donde los árboles, las algas y los
ciervos se sumerjan juntos, sin cables, un mundo de ondas
solamente, suaves como mejillones digitales, propagándose
como plagas de turistas”
Me duermo al volante. Me duermo…

Diego Mariño Sánchez (Melide, 1979), doctor en Historia por la Universidad de Santiago (2007) con la tesis Historiografía de Dioniso, publicada por la USC. En proceso de publicación de la obra Injertando a Dioniso (edit. Akal). Co-autor de la película Diegos Gedichte (Os poemas de Diego), presentada en el CGAI en Octubre del 2007. Autor de los poemarios inéditos: pausas, depresión y poemas de los 30 años. Actualmente profesor de Historia en el Colegio Obradoiro (A Coruña) y guía oficial de turismo de Galicia.

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patio

por Diego Mariño Sánchez

Luz cálida. Luz fría. Amenazas de realismo… por suerte nos
quedan las estrellas, velando sobre nuestras cabezas. Cagadas
de gaviota. Luz fría. Un hábitat minúsculo de luz recortado en
la oscuridad. Luz cálida. Mi sangre es oro, mis nervios son
plata. Tiemblo de ilusión y tensión. Frente a mí las plantas
permanecen impasibles y no acceden a representar nada.
Todos los sonidos parecen el mismo coche, ronco,
perseverante, sordo. Las hileras de ventanas no forman
textos. Luz fría. Luz cálida. Si sientes cosas, siéntelas de veras
¿De veras? La penumbra con sus tijeras de punta roma nos
recorta en un cómic con el que damos la vuelta al mundo, sin
fantasear. Visiones, ropa tendida refrescada por el aire
nocturno. Como mi frente. Ahora las plantas parecen decir
algo, trepando inmóviles a lo largo de la pared de arenisca.
Las sillas están vacías, a pesar de todos nuestros recuerdos.
Luz cálida. Luz fría. Del deseo ni rastro. Una gaviota pare en el
cielo. Un grito humano de gaviota. Es ese el momento en el
que desearía tragarme tu novela acerca de un periodo tan
apasionante como desconocido. Luz a ratos, trozos de luz,
tramos oscuros como sueños de muerte. Me autoconvenzo de
que observando desde diferentes puntos de vista el patio,
cambio el mundo.

Diego Mariño Sánchez (Melide, 1979), doctor en Historia por la Universidad de Santiago (2007) con la tesis Historiografía de Dioniso, publicada por la USC. En proceso de publicación de la obra Injertando a Dioniso (edit. Akal). Co-autor de la película Diegos Gedichte (Os poemas de Diego), presentada en el CGAI en Octubre del 2007. Autor de los poemarios inéditos: pausas, depresión y poemas de los 30 años. Actualmente profesor de Historia en el Colegio Obradoiro (A Coruña) y guía oficial de turismo de Galicia.

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de 07:00 a 14:30

por Diego Mariño Sánchez

a Sonia

Ella limpia cada día los suelos del portal con sus lágrimas,
se me caen, diez portales, doble escalera, de 07:00 a 14:30

ella me mira agrietada ante una pared, rostro oscuro, rostro
atormentado de niña de cuarenta años, a veces hasta me
da rabia estar viva, diez portales, doble escalera, de 07:00 a
14:30

ella por el descansillo suplicante como una maría con un
hueco en el regazo, tres niños, viuda a los veintisiete, mis
padres los visten y los calzan, diez portales, doble escalera, de
07:00 a 14:30

ella no vierte lejía sobre la superficie marmórea de la
comunidad, usa un producto diferente (de un perfume que
viene ahora a mi memoria…), no soporto hacer mal mi
trabajo, diez portales, doble escalera, de 07:00 a 14:30

ella aferrada a su desesperación como a una rueda dentada
que gira chirriando en mi mente, cuando camino por los
patios grises y vacíos a mediodía ¿tú sabes lo que me duele
pedirles dinero? diez portales, doble escalera, de 07:00 a
14:30

ella como un embalse en un terremoto, repentina e incesante
como una flecha que no termina nunca, como una flecha de
sangre en el ojo derecho, como una flecha que mana de ti a mí,
como una flecha bajo la ceja, en la esquina de la frente,
puntiaguda, afilada, minúscula (infinitesimal) y profunda,
rabia de estar viva, diez portales, doble escalera, de 07:00 a
14:30, 470 euros al mes, Servicios de Limpieza PROALTIR S.A.

Diego Mariño Sánchez (Melide, 1979), doctor en Historia por la Universidad de Santiago (2007) con la tesis Historiografía de Dioniso, publicada por la USC. En proceso de publicación de la obra Injertando a Dioniso (edit. Akal). Co-autor de la película Diegos Gedichte (Os poemas de Diego), presentada en el CGAI en Octubre del 2007. Autor de los poemarios inéditos: pausas, depresión y poemas de los 30 años. Actualmente profesor de Historia en el Colegio Obradoiro (A Coruña) y guía oficial de turismo de Galicia.

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